Publicación original de Instagram.

Estoy bastante callado por aquí. Desde hace unas semanas me despierto triste, sin ser capaz de comprender -me niego a hacerlo- demasiadas cosas que están sucediendo en este mundo del que he estado enamorado desde que tengo consciencia. Es una tristeza soportable, de privilegiado: en mi verano hay descanso, trabajo bien remunerado, diálogo, niñxs que corren por la playa, lluvia, bosque, yayas de 101 años, cine, mucho piano… Pero aún así, la tristeza sigue, extraña y perenne, invadiendo espacios que hasta ahora creía a salvo.


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